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domingo, 19 de noviembre de 2017

#YOSITECREO




Es cierto que el humilde objetivo de este blog es visibilizar los riesgos psicosociales presentes en las profesiones basadas en la relación de ayuda, y trabajar por la necesidad del cuidado profesional, especialmente entre las y los trabajadores sociales.
Si bien; no puedo dejar pasar lo que en los últimos días está aconteciendo con una chica que fue violada por cinco cafres durante los San Fermines de 2016, y la cual en estos últimos días ha vuelto a ser maltratada por la justicia y parte de la sociedad, sometiéndola a un doble juicio penal y social.
Y no lo puedo dejar pasar por alto porque:
1.- SOY MUJER
2.- SOY TRABAJADORA SOCIAL
3.- SOY PERSONA Y CIUDADANA DE ESTA TERRIBLE E INJUSTA SOCIEDAD PATRIARCAL
Hace más de un año que me hierve la sangre y me quema por dentro cada vez que escucho ese “presunto” para referirse a cinco mamones que consideraron en algún momento que: forzar 1 y 5 veces, humillar, grabar sin consentimiento, robar y abandonar; era sexo libre y consentido. Me hierve la sangre cada vez que escucho en un medio de comunicación o  un periodista… o a una periodista (esto me hierve la sangre especialmente) dar voz a estos cafres o a sus allegados intentando defender lo indefendible, cuestionando lo ocurrido y sometiendo una y otra vez a un juicio social a otra mujer que denuncia una agresión sexual.
En un país en el que en 11 meses han sido asesinadas 50 mujeres y cinco de sus hijos, una vez más se somete a juicio social y mediático a una víctima que alza la voz.
En un país donde 1 de cada 4 jóvenes ve “normal” la violencia de género en pareja; se persigue, se juzga y se somete a otra mujer más que intenta ser valiente.
¿Cuál es el mensaje que estamos mandando? ¿De qué valen mil programas sociales de prevención de la violencia de género, cuando siguen existiendo programas de televisión y periodistas en prime time que dan cobertura a violadores y maltratadores?

No todo vale como libertad de expresión

En un país derrotado por la lacra de la violencia machista, me hierve la sangre que exista ni un solo minuto, ni una sola duda, ni una sola insinuación que permita un juicio paralelo sobre la víctima.
Una víctima que fue valiente y denunció. Una víctima que fue valiente y se enfrentó a lo sucedido, quizás haciendo uso de la resiliencia y continuando valientemente con su vida. Una víctima que decidió no ser víctima. Una mujer libre y valiente que (en el caso de la violación en Pamplona) decidió que esos 5 cafres no condicionaran su vida.
Mucho se debate sobre el problema español de la violencia machista, pero lo ocurrido estos días puede ser una buena muestra de cómo el machismo se encuentra arraigado en nuestro ADN, y cuanto queda aún por avanzar.

Hay algo que me hierve la sangre especialmente. Escuchar a adolescentes y hombres decir que a veces las chicas dicen NO para “hacerse las duras”. Es 2017, y ese tipo de razonamientos perduran. 

#NOesNO

Personas (hombres y ¡mujeres!) que siguen hablando de la ropa, las compañías, el alcohol, la actitud, las provocaciones… cuando se sufre una violación o un maltrato.
Me hierve la sangre y me consume por dentro saber que cada día se cometen 3 violaciones en este país, y que aún se continúa juzgando a la mujer y no al agresor.

Mujeres que tienen miedo a ser violadas pero que juzgan a otras mujeres que lo son… eso creo que es lo que me quema directamente el alma.

¡BASTA YA!
¡BASTA ya!
¡Basta Ya!
Como MUJER, como persona, como ciudadana, como Trabajadora Social:
¡Dejad de Matarnos! 
¡Dejad de violarnos! 
¡Dejad de maltratarnos!

lunes, 23 de octubre de 2017

YO TAMBIÉN ESTUVE EN EL CONGRESO DE TRABAJO SOCIAL



Asistir al XIII Congreso Estatal y I Iberoamericano de Trabajo Social, es sin duda una de las experiencias más enriquecedoras que haya podido vivir durante mi vida profesional.
Tres intensos días en los que hemos conocido interesantes experiencias y proyectos de intervención social traidos de todas partes del país e iberoamérica, y donde durante horas y horas hemos hablado sin parar de Trabajo Social surgiendo interesantes ideas y sinergias profesionales que sin duda marcarán nuestros caminos presentes y futuros.
Si bien, y tras pelearme con mi cuaderno de notas e ideas, he decidido que yo no voy a hacer un post teórico sobre el Congreso.
Convencida de que el Consejo editará un interesante libro donde podreis consultar las principales ponencias y comunicaciones donde se desarrollen los proyectos de las y los compañeras y compañeros que durante estos días hemos tenido la suerte de conocer de primera mano; no seré yo quien os quite el placer de descubrirlos y generar vuestra propia reflexión sobre los mismos.
Será también interesante la visión que de los mismos puedan dar otras compañeras y compañeros  a través de redes y blogs; por lo que os animo a daros una vuelta por la BlogoTSfera donde podeis encontrar incluso crónicas diarias del Congreso. (https://www.cgtrabajosocial.es/blogotsfera)

Dos días después de la clausura, una vez se ha regresado a casa y la maleta está practicamente deshecha; los recuerdos y sensaciones sobre el Congreso se agolpan en la cabeza, y es buen momento para sentarse y reflexionar sobre todo lo que estos encuentros pueden aportarnos como profesionales.
Vaya por delante mi reconocimiento y agradecimiento al Consejo General y al Colegio de Trabajadores Sociales de Badajoz por el magnífico trabajo realizado, reconociendo de una manera especial la labor de las y los voluntarios, que han aguantado con total entereza y ánimo las interminables jornadas y algún que otro enfado desafortunado.
Valorando el esfuerzo e interés de todas y todos los compañeros que se han tomado el trabajo de realizar una comunicación y valientemente presentarla durante el congreso; me gustaría abrir el debate sobre la extensión del programa de comunicaciones que hemos tenido durante el congreso. Un programa extenso que, si bien daba la oportunidad de conocer tantos y tantos proyectos y experiencias, se convertía en una aténtica pesadilla a la hora de elegir la comunicación a la que asistir, pues entiendo que, debido al elevado número de comunicaciones, se optó por agruparlas por áreas de interés y presentarlas en diferentes aulas y auditorios con diversas capacidades de aforo. Esto ha originado que coincidieran en tiempo comunicaciones que podían resultarte de interés pero que se ubicaban en aulas diferentes y no siempre cercanas en el espacio; y que aulas con menor aforo acogieran las comunicaciones que despertaban mayor interés entre los asistentes por lo que se sobrepasaba el aforo, y si no andabas espabilada te quedabas fuera
Resultaba curioso ver a los y las congresistas corriendo de un lado a otro del Palacio de Congresos de Mérida intentando llegar a una y otra comunicación. Y de ahí que reconozca la infinita paciencia de voluntarios y voluntarias que han tenido que aguantarnos a los que no comprendíamos que después de realizar el esfuerzo de afrontar la distancia, el tiempo y el coste, nos quedaramos fuera por "falta de aforo".
Como aportación constructiva, quizás resulte interesante reflexionar para el próximo congreso si es más conveniente optar por un programa de comunicaciones más limitado pero más accesible aumentando a su vez los tiempos de exposición, permitiendo así a los ponentes desarrollar de una manera más efectiva su comunicación.

Si bien, independientemente de estas "aportaciones constructivas", destacar la maravillosa ponencia de Teresa Matus, la cual brindó una brillante y concisa exposición de ideas que llevó a levantar al auditorio tras insistir en la necesidad de continuar innovando en el Trabajo Social, pero reconociendo los puntos ciegos, convirtiéndonos en "la caja negra" de la intervención; avanzando hacia el futuro pero sin olvidar de dónde venimos.
 
Asimismo, agradecer la participación e interés sobre el taller en el que participé junto a los compañeros de la BlogoTSfera del Consejo General del Trabajo Social. A pesar de mis resistencias y mi pánico escénico, me alegra haber participado en este taller y así, no solo desvirtualizarme a mí misma hacia los lectores presentes, sino a su vez desvirtualizar a los y las compis de tan selecto grupo. 
Mucho se ha hablado en este congreso de la aplicación de las TIC al Trabajo Social, por lo que me enorgullece poder formar parte de un proyecto en el que a través de las TIC, contribuimos a la visibilización y la difusión del Trabajo Social. 

Ahora mismo creo que me podría pasar post y post hablando sobre todas las aportaciones teóricas que me llevo; las ganas de aplicar mucho de lo aprendido en mi lugar de trabajo; todo lo que aún me queda por leer y leer sobre las recomendaciones de compañeras; investigaciones que quisiera iniciar motivada por algunas comunicaciones; y la de proyectos de emprendimento social que se me han ocurrido durante estos días... 
Quizás, finalmente me decida a hablaros de todo ello.  
Si bien, en este post me gustaría insistir en lo positivo que resulta asistir a los congresos profesionales. Poder contar con este tipo de espacios donde respirar durante tantas y tantas horas el amor por nuestra profesión. Motivarte, empoderarte, cargarte las pilas y sentir que, sin duda, las y los Trabajadores Sociales estamos hechos de una pasta especial.
Sentir que no estamos solos, que hay miles de personas que, como nosotros, cree en otro tipo de sociedad; cree en la lucha política por la igualdad; en una democracia soberana donde el PIB se mida según el índice de felicidad y compromiso ético de su ciudadanía; donde seamos capaces de trabajar interconectados e interrelacionados; donde el Trabajo Social se convierta en el motor del cambio hacia sociedades donde impere la justicia social y sus ciudadanos sean ciudadanos libres; una sociedad sin fronteras.
Ser capaces de, como Cristian Felber, ponernos boca abajo y del revés; dejar de mirarnos el ombligo (como decía Fantova), y ver que existen muchas maneras de ser Trabajador Social y de ejercitar el Trabajo Social. Habrá muchos otros post sobre el emprendimiento en Trabajo Social y sobre los y las valientes que están trabajando tan duro por crear su "marca personal" y demostrar que no hay una sola forma de hacer Trabajo Social.
Una de las mejores experiencias que me llevo del Congreso, es haber sido capaz de abrir mi mente a nuevas formas de ejercer la profesión. Después de tantos años en la administración pública trabajando en servicios sociales de atención primaria; me alegra haber conocido a tantos emprendedores del Trabajo Social, y haber comprendido que es importante también generar y contribuir a la construcción de empresas que generen un impacto social.
Porque ya lo señalaba Teresa Matus en la ponencia inagural del Congreso: "Nadie va a confiar en nuestra capacidad para transformar el mundo, si no somos capaces de transformarnos a nosotros mismos". 

Por tanto, del XIII Congreso Estatal y I Iberoamericano de Trabajo Social me llevo los cristales de colores para poder ser capaz de mirar la realidad, el presente y el futuro, con los diferentes cristales, desde diferentes ángulos, pudiendo así transformarme, y contribuir de forma real y creativa a una nueva construcción social.